De acuerdo con el organismo quedan únicamente algunas nevadas en las zonas más elevadas de la cordillera, sin representar ningún peligro de activación en las quebradas.
No obstante, la DMC señaló que toda el área continuará bajo una estrecha vigilancia, debido a la seguidilla de temporales en casi todo el territorio nacional.
Durante una reciente visita al lugar, el biministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, calificó la destrucción en la infraestructura como compatible con un terremoto de gran intensidad.
Ríos y quebradas que llevaban décadas en total sequía, se activaron ante la acumulación de humedad y el agua que escurría de las alturas, destruyendo a su paso carreteras, puentes y sistemas sanitarios.
Debido a la magnitud de las pérdidas, y ante la insistencia de las municipalidades de Coquimbo y La Serena, el gobierno decretó el Estado de Catástrofe en esa región, así como la provincia de Huasco, de Atacama.
Un desglose de los daños incluye el corte total de la Ruta 5 Norte, la principal carretera del país, que fue interrumpida por socavones en múltiples tramos.
Puentes importantes, como el San Pedro en la comuna de Río Hurtado, en Coquimbo, están intransitables y aún permanecen unas 100 mil personas aisladas en distintos puntos.
Alrededor de 155 mil familias quedaron sin suministro de agua potable, debido a los extremos niveles de turbiedad en los ríos y los daños sufridos en las plantas de captación y purificación.
Se suma a todo esto la caída masiva de postes y cableado que mantiene sin energía eléctrica a sectores como El Corral, Las Breas, Chillay y Conay.
El meteorólogo de la DMC Elio Brufort dijo a Radio Cooperativa que, si bien se veía venir un evento grande con una anticipación de 10 días, era difícil saber exactamente la afectación que podía causar, ni los lugares específicos que resultarían dañados.
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