Una fuente militar citada en un comunicado informó que aviones de la Real Fuerza Aérea Jordana interceptaron y destruyeron cuatro drones iraníes dirigidos contra territorio del reino.
La operación no causó víctimas ni daños materiales, precisó la institución castrense.
En un comunicado anterior, el ejército indicó que los sistemas de defensa aérea detectaron seis misiles lanzados desde territorio iraní y los interceptaron inmediatamente después de ingresar en el espacio aéreo jordano.
Las defensas derribaron cuatro de los proyectiles, mientras los otros dos cayeron en áreas alejadas y sin población, sin provocar pérdidas humanas ni afectaciones materiales.
Equipos del Cuerpo de Ingenieros Reales se trasladaron a los lugares donde impactaron los misiles y donde cayeron los restos de las operaciones de interceptación, con el objetivo de asegurar las zonas y retirar los fragmentos.
La fuente aseguró que las Fuerzas Armadas mantienen la vigilancia del espacio aéreo nacional y el máximo nivel de preparación operativa para enfrentar cualquier amenaza contra la seguridad de Jordania y sus ciudadanos.
Las autoridades jordanas informan diariamente sobre la interceptación de misiles balísticos y drones lanzados por Teherán, en el contexto de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Durante más de 10 días, Washington lanzó ataques diarios contra territorio iraní, mientras Teherán respondió con acciones contra instalaciones y equipos militares estadounidenses en países árabes, en particular Jordania, Kuwait y Bahréin.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el 8 de julio el fin del alto el fuego establecido en el memorando de entendimiento firmado con Irán el 18 de junio.
La decisión se produjo después de que Irán atacara tres buques mercantes en el estrecho de Ormuz.
Teherán insiste en establecer un mecanismo para regular el tránsito de embarcaciones por esa vía marítima frente a sus costas, mientras Washington exige garantías para la libertad y la seguridad de la navegación.
La escalada interrumpió el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y amenaza la navegación aérea y el suministro energético, en medio de cierres intermitentes del espacio aéreo y advertencias de ataques contra instalaciones e intereses estadounidenses fuera de Oriente Medio.
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