La acción fue calificada por las autoridades del templo las cuales denunciaron “que viola el histórico estatuto legal del lugar santo”.
La fuente calculó en más de tres mil 200 los pobladores de asentamientos humanos establecidos por las fuerzas de ocupación de Tel Aviv en Jerusalén oriental, Cisjordania y Gaza y miembros de la Knesset, el parlamento israelí.
El asalto ocurre en la víspera del viernes, inicio del fin de semana para los musulmanes que lo dedican al ayuno y la oración.
La primera condena de la agresión, una de una larga serie de acciones similares y atentados físicos contra la mezquita, provino del presidente egipcio, Abdel Fattah El Sisi, aunque el custodio de los lugares santos del Islam es el rey de Jordania, Abdalá II.
La tríada de lugares más venerados está compuesta por la mezquita de Al Aqsa y las ciudades de La Meca y Medina, localizadas las dos últimas en el Reino de Arabia Saudita.
Las restricciones de los ocupantes israelíes contra fieles cristianos y musulmanes son cada vez más frecuentes e incluyen golpizas y escupitajos como los sufridos por fieles católicos en la Semana Santa del año en curso.
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