EEUU amplía presión comercial contra Brasil con nuevo arancel

Brasilia, 23 jul (Prensa Latina) Estados Unidos confirmó hoy una nueva tarifa de 12,5 por ciento sobre productos brasileños, bajo el argumento de supuestas fallas en el combate a la importación de bienes elaborados con trabajo forzado, difundieron medios locales.

La medida fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) y forma parte de una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, utilizada por Washington para investigar y aplicar medidas comerciales contra prácticas que considera injustificadas o perjudiciales para sus intereses.

De acuerdo con informaciones divulgadas por los medios brasileños como G1 y Folha de S.Paulo, la nueva sobretasa entrará en vigor este viernes y afectará a unos tres mil productos brasileños exportados al mercado estadounidense.

En el documento del USTR, Brasil fue incluido en el grupo de países que, a juicio del Gobierno del presidente Donald Trump, “no impusieron ni aplicaron efectivamente una prohibición a la importación de bienes producidos con trabajo forzado”.

La decisión establece dos niveles de tarifas. Según Washington, los países con medidas para prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzado tendrán un gravamen de 10 por ciento, mientras que aquellos con mecanismos considerados insuficientes, entre ellos Brasil, estarán sujetos a la tasa del 12,5 por ciento.

Esta nueva medida se suma al arancel de 25 por ciento aplicado desde ayer por la administración Trump a productos brasileños, por lo que algunos bienes nacionales del gigante sudamericano podrían enfrentar una carga adicional acumulada de hasta 37,5 por ciento para ingresar al mercado estadounidense.

Según Folha de S.Paulo, el Gobierno norteamericano sostiene que la circulación internacional de productos fabricados mediante trabajo forzado perjudica a empresas que cumplen las normas laborales y genera una competencia considerada desleal para los trabajadores estadounidenses.

En el caso brasileño, el informe del USTR reconoce la existencia de mecanismos nacionales de combate al trabajo análogo a la esclavitud, como la Lista Suja, elaborada por el Gobierno federal y actualizada periódicamente, pero afirma que el país no cuenta con una prohibición considerada efectiva para impedir la importación de bienes fabricados con trabajo forzado en otros territorios.

La decisión también contempla excepciones para determinados productos, entre ellos materias primas cuya tributación pueda generar escasez en el mercado estadounidense, artículos estratégicos para la economía de ese país y bienes que no puedan ser sustituidos por producción interna u otros proveedores internacionales.

Análisis citados por medios brasileños apuntan que el nuevo gravamen incrementa las tensiones comerciales entre Brasil y Estados Unidos y coloca al país sudamericano entre los socios más afectados por la nueva política arancelaria de la administración Trump.

mh/mar

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