Rendimientos financieros ante una advertencia de recesión

Londres, 27 jul (Prensa Latina) Uno de los temas en boga hoy entre los distintos mercados financieros está en la curva de rendimientos invertida, algo que algunos evalúan como espejismo o una advertencia de recesión.

Cuando los intereses de los bonos a corto plazo superan a los de largo plazo, el mercado está enviando un mensaje que históricamente ha precedido a casi todas las recesiones en Estados Unidos.

Pero ¿qué significa realmente ese mensaje y por qué los expertos están divididos sobre su fiabilidad?

Para entenderlo, hay que empezar por lo básico. La curva de rendimientos es una línea que dibuja en un gráfico los intereses que pagan los bonos del Estado según el plazo de vencimiento.

En condiciones normales, esa curva tiene una pendiente ascendente: un bono a 10 años paga más que uno a tres meses, porque el inversor exige una compensación mayor por Inmovilizar su dinero durante más tiempo ante la incertidumbre de la inflación futura.

Sin embargo, la curva se invierte cuando los rendimientos a corto plazo -como los de los bonos a dos años- superan a los de largo plazo (como los de los bonos a 10 años).

Esto no es un capricho del mercado, sino una señal de que los inversores esperan que el futuro económico sea peor que el presente.

Si los inversores creen que el banco central bajará las tasas de interés para estimular una economía en declive, compran bonos a largo plazo para asegurar esos rendimientos antes de que caigan.

Esa alta demanda eleva el precio de los bonos, lo que hace que sus rendimientos bajen, invirtiendo la curva.

¿Y por qué esto anticipa una recesión? La explicación más aceptada es que la curva invertida refleja una política monetaria restrictiva.

Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos sube las tasas de interés a corto plazo para frenar la inflación, el crédito se encarece, el consumo y la inversión se desaceleran, y el riesgo de recesión aumenta.

Históricamente, la curva de rendimientos acierta en la predicción de las últimas seis recesiones en Estados Unidos, aunque con un desfase que puede ir de ocho a 30 meses.

Pero el indicador no es infalible. Ha dado falsas señales -como la breve inversión de 1998- y no todas las inversiones son iguales.

La profundidad y duración de la inversión importan. Un análisis de Rabobank señala que el cruce del umbral de -16 puntos básicos en el diferencial 2-10 años eleva la probabilidad de recesión por encima del 50 por ciento.

En la inversión más prolongada de la historia -más de 400 sesiones desde 2022-, algunos analistas cuestionan si el indicador perdió su Poder profético, sugiriendo que factores como los estímulos de la pandemia han alterado la dinámica económica tradicional.

Sin embargo, el economista Campbell Harvey, quien popularizó este indicador, sostiene que, aunque el timing sea incierto, la señal subyacente sigue siendo relevante.

La curva no es un cronómetro, sino un termómetro que mide la fiebre del mercado: una inversión indica que el paciente no está bien, aunque no precise exactamente el día en que caerá en cama.

mem/rfc

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