«Por supuesto, estamos obligados a reaccionar ante todas las iniciativas hostiles de Chisináu. Lo que las autoridades moldavas deseen implementar con la ayuda de sus patrocinadores occidentales es un misterio», señaló este lunes el ente diplomático.
Lo que está claro es que todas estas medidas están dirigidas a romper los lazos mutuamente beneficiosos con nuestro país. También es evidente que todas ellas recibirán una respuesta adecuada, aunque no necesariamente simétrica, agregó el texto de la Cancillería rusa.
Al mismo tiempo, la cartera diplomática destacó que actualmente las relaciones ruso-moldavas «se encuentran en el nivel más bajo desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1992».
Lamentablemente, Chisináu, al parecer, no tiene la intención de corregir su curso abiertamente hostil hacia nuestro país, resumió el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.
El 21 de julio, el embajador de Moldavia en Moscú, Lilian Darii, fue citado a Cancillería por una grave violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 por parte de Chisináu.
Se le presentó una enérgica protesta en relación con dos incidentes que involucraron a empleados y vehículos de la embajada rusa en Moldavia.
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