En una entrevista con la cadena Al Jazeera, Al-Sharaa destacó la posición estratégica del país y su importancia como centro comercial, aunque atribuyó al exgobierno de Bashar al-Assad el aislamiento de Siria durante más de seis décadas.
«Siria es un país importante, con una ubicación estratégica y un relevante papel comercial», señaló el mandatario, quien aseguró que Damasco trabaja ahora para abrir una nueva etapa de relaciones con el resto del mundo.
Al-Sharaa calificó de buenas las relaciones con Estados Unidos y destacó como avances positivos su recibimiento en la Casa Blanca y el levantamiento de las sanciones estadounidenses contra Siria.
Sobre Moscú, explicó que durante la ofensiva que condujo a la caída del régimen de Al-Assad se mantuvieron contactos con Rusia y se alcanzó un acuerdo para retirar sus bases dispersas por el territorio sirio y limitar su presencia a la base aérea de Hmeimim y parte de la instalación naval de Tartus.
Posteriormente, añadió, comenzó una fase de diálogo sobre el futuro de esas bases que aún no ha concluido.
Al-Sharaa recordó que Siria mantiene con Rusia una relación histórica desde la etapa soviética y aseguró que Damasco pretende conservar los aspectos beneficiosos de esos vínculos y corregir su rumbo.
Según el mandatario, Moscú comprendió la nueva posición siria y se mostró dispuesto a abrir un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.
Respecto a los países occidentales, afirmó que existen intereses comunes en ámbitos como la economía, las rutas comerciales y el intercambio de conocimientos y experiencias.
También destacó la presencia de una amplia comunidad siria en Europa y recordó que solo en Alemania viven más de un millón de refugiados sirios, lo que genera importantes vínculos sociales, políticos y de seguridad.
Al-Sharaa señaló que la estabilidad del Líbano constituye una prioridad para Siria debido a la extensa frontera común entre ambos países.
«Lo que afecta al Líbano afecta a Siria, y esto nos preocupa», declaró.
El presidente consideró que la situación libanesa sigue siendo muy volátil y sostuvo que la presencia de grupos armados al margen de la autoridad estatal durante las últimas cuatro décadas tuvo consecuencias desastrosas.
En ese sentido, expresó el respaldo de Siria al monopolio estatal de las armas y a la centralización de la autoridad del Gobierno libanés.
El presidente recordó que Oriente Medio fue históricamente escenario de rivalidades entre distintas potencias y defendió la necesidad de que los países de la zona desarrollen una política y una identidad propias.
«No debemos permanecer siempre ante la disyuntiva entre las políticas israelíes y las iraníes», afirmó.
ft/fm





