Sobre las aguas tensas del Catalina Ski Lake, donde cada impulso desafía la gravedad y el pulso, Pigozzi firmó un registro de 50.7 puntos que lo elevó por encima del resto y confirmó su dominio en una jornada marcada por la precisión y el coraje.
El colombiano Sebastián Martínez, dueño de una ejecución sólida y con pocas fisuras, se colgó la medalla de plata con 44.7 unidades, mientras el también dominicano Paolo Pigozzi, campeón del overall, completó el podio con 43.2 en un cierre de competencia vibrante.
La victoria de Andrea, que ya había asegurado preseas de plata en overall y slalom, lo consolida como una de las figuras más completas del esquí acuático regional, capaz de combinar técnica depurada con una lectura exacta del viento, la rampa y el instante del despegue.
En un escenario donde cada salto es un diálogo entre velocidad y equilibrio, los hermanos Pigozzi ofrecieron al público local una exhibición de talento que convirtió la laguna en un teatro de vuelo, dejando una estampa imborrable en el calendario de los Juegos.
El Catalina Ski Lake, testigo del rugido de las lanchas y del silencio expectante antes de cada intento, quedó así marcado por la consagración de un atleta que hizo del aire su territorio y del agua su punto de partida hacia la gloria.
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