El pronunciamiento fue presentado en respuesta a un requerimiento del ministro de la máxima corte Alexandre de Moraes, quien solicitó explicaciones sobre el material proyectado el 25 de julio en la convención nacional de la referida organización.
Durante ese encuentro, se oficializó la candidatura para las elecciones generales del próximo octubre del senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del otrora gobernante.
En el video, elaborado mediante inteligencia artificial, una recreación del exgobernante manifestó respaldo a la candidatura de su descendiente, pese a que el líder ultraderechista permanece sometido a medidas cautelares impuestas por el STF.
Los abogados sostuvieron que Jair Bolsonaro no participó en la producción del contenido ni dio consentimiento para el uso de su imagen y de su voz, divulgó agencia Brasil.
Argumentaron, además, que las restricciones judiciales vigentes impedían cualquier contacto con Flávio Bolsonaro para conceder una autorización de esa naturaleza.
Según la defensa, una decisión del ministro De Moraes suspendió por 30 días el régimen de visitas al expresidente y prohibió al senador visitarlo durante 90 días, lo que, a juicio de los letrados, demuestra la imposibilidad de coordinar la elaboración del material audiovisual.
El escrito remitido al STF señaló, sin embargo, que el exmandatario no se opone a que familiares utilicen su imagen en actividades políticas, aunque insiste en que no existió autorización específica para la producción del video con inteligencia artificial.
Tal controversia surgió después de que el Partido de los Trabajadores cuestionara judicialmente la utilización del material, al considerar que podría constituir propaganda irregular y uso indebido de inteligencia artificial durante el proceso hacia las urnas.
De Moraes advirtió previamente que, de comprobarse que Bolsonaro autorizó o participó en la elaboración del video, podría configurarse una violación de las medidas cautelares que pesan sobre él, con eventuales consecuencias procesales.
Por otra parte, la defensa de Flávio Bolsonaro afirmó que el contenido es legal, estaba claramente identificado como una recreación mediante inteligencia artificial y no tenía capacidad para inducir a error al electorado.
Tal argumento también fue presentado ante la Justicia Electoral, que analiza las impugnaciones relacionadas con la difusión del video.
Reportes de prensa consideraron que el caso reaviva el debate en Brasil sobre los límites del uso de la inteligencia artificial en las campañas políticas y el alcance de la legislación electoral frente a tecnologías capaces de recrear imágenes y voces de figuras públicas con un alto grado de realismo.
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