En un comunicado, la Cancillería iraní afirmó que las operaciones constituyen una violación de la soberanía y la integridad territorial de Iraq, además de contravenir la Carta de las Naciones Unidas.
El texto expresó la solidaridad de Irán con el Gobierno y el pueblo iraquíes, y responsabilizó a Estados Unidos y a sus aliados regionales por las posibles consecuencias derivadas de los bombardeos.
La Presidencia iraquí condenó también los ataques contra sedes de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) en varias provincias y rechazó que el territorio nacional sea utilizado como escenario para ajustar cuentas regionales.
Las FMP informaron que 20 de sus integrantes murieron y otros 32 resultaron heridos como consecuencia de los bombardeos contra sus instalaciones en siete provincias.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos y el Ministerio saudita de Defensa confirmaron la realización de ataques conjuntos contra emplazamientos y depósitos de armas que atribuyeron a milicias respaldadas por Irán.
Washington y Riad aseguraron que las operaciones respondieron a recientes ataques con drones contra instalaciones petroleras sauditas y bases militares en la región.
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