Mediante su perfil en la red social X, la fuerza del orden interior relacionó a los detenidos durante las diligencias con órdenes por extorsión, homicidio, violaciones sexuales, violencia contra la mujer, entre otros.
Como resultado de las acciones –detalló- también fueron decomisadas armas de fuego, tolvas, celulares, vehículos y dinero en efectivo.
La PNC expuso como principales resultados 15 capturas por extorsión en este departamento capital, Jutiapa, Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla.
Estos allanamientos permiten la desarticulación de estructuras criminales, recolección de evidencia crucial, la prevención y el rescate, por lo cual salvan vidas y ponen a las víctimas bajo resguardo estatal.
Sin embargo, de acuerdo con analistas, atacan el efecto (el delito cometido o en proceso) pero no siempre las causas estructurales, como la pobreza, la falta de oportunidades, la impunidad y la debilidad institucional a largo plazo.
Las capturas –acotaron- incrementan la sobrepoblación en las cárceles, las cuales frecuentemente funcionan como centros de operaciones desde donde los líderes criminales continúan ordenando extorsiones.
El sistema penitenciario sigue siendo el talón de Aquiles de la seguridad en Guatemala, aparte –añadieron- que se necesita inversión social, educación, empleos y depuración de las instituciones de justicia para asegurar una paz y tranquilidad sostenibles.
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