En declaraciones al programa El Mapa, de Telesur, el titular del Parlamento sostuvo que existe la certeza de que Washington continuará ejerciendo presiones sobre Nicaragua, al considerar que esa ha sido una constante en la historia de las relaciones entre ambos países.
«No creo, estoy seguro», expresó Porras al ser consultado sobre la posibilidad de nuevas acciones de Estados Unidos, y recordó que, el gobierno norteamericano ha impuesto sanciones contra instituciones, diputados y otros funcionarios nicaragüenses.
El diputado realizó un recorrido por distintos episodios de la historia nacional, desde la invasión filibustera encabezada por William Walker en 1856 hasta la ocupación estadounidense en el siglo XX.
En ese contexto, evocó figuras como Andrés Castro, Benjamín Zeledón y el General Augusto C. Sandino, a quienes señaló como símbolos de la defensa de la independencia, la soberanía y la autodeterminación nacional.
Porras aseguró que el pueblo nicaragüense ha enfrentado históricamente distintas formas de presión externa y manifestó que el país continuará defendiendo su modelo político y social sin ceder ante amenazas o sanciones.
En ese sentido, reiteró que Nicaragua mantiene como prioridad la paz, condición que calificó de indispensable para consolidar la estabilidad, la seguridad y el desarrollo económico.
«Nosotros queremos paz», enfatizó el presidente del Legislativo, al tiempo que aseguró que ese mensaje ha sido transmitido a Estados Unidos, a países europeos y a otros actores de la comunidad internacional.
Añadió que el Gobierno Sandinista continuará profundizando el denominado modelo del «Pueblo Presidente», orientado, según dijo, a garantizar mayores niveles de bienestar y reducir la pobreza.
Como parte de esos avances, destacó la ampliación de la red vial hacia la Costa Caribe, la existencia de 79 hospitales públicos, una cobertura eléctrica del 99,5 por ciento y el acceso gratuito a la educación en todos sus niveles.
Asimismo, resaltó el funcionamiento de la Universidad del Campo, donde estudian gratuitamente alrededor de 60 mil jóvenes campesinos y de comunidades originarias.
Porras señaló que esos programas sociales constituyen conquistas que, a su juicio, forman parte del patrimonio del pueblo nicaragüense y no serán revertidas.
Recordó además que Nicaragua enfrentó durante la década de 1980 una guerra impulsada por Estados Unidos mediante la denominada «Contra», experiencia que, afirmó, fortaleció la determinación del país para defender su soberanía.
«Nicaragua no quiere la guerra; quiere la paz», reiteró el diputado, quien insistió en que el pueblo continuará avanzando en su proyecto de desarrollo sin dejarse intimidar por presiones externas o campañas políticas en su contra.
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