La mirada de los inversionistas y las riquezas

Londres, 3 ago (Prensa Latina) Un tema que hoy llama la atención de los inversionistas y los economistas en general esta relacionado con el concepto del Segundo Propietario, y la construcción de riquezas.

Documentos, páginas especializadas y elementos históricos confirman el interés en el asunto como algo a tener en cuenta a la luz de los problemas actuales y las crisis.

La historia del capitalismo está llena de nombres que supieron ver oportunidades donde otros veían ruina.

Conrad Hilton, Warren Buffett o el legendario inversor Richard Rainwater comparten una característica común: construyeron su riqueza comprando activos cuando nadie los quería, en plena crisis.

La lección es atemporal: los mercados bajistas, las depresiones económicas y los colapsos sectoriales son, para el inversor con liquidez y visión, el momento de mayores oportunidades de la historia.

Cuando la Gran Depresión arrasaba Estados Unidos en la década de 1930, la mayoría de los inversores huía del sector hotelero, considerado entonces la peor inversión posible.

Pero Conrad Hilton, un tejano que había empezado comprando un hotel de mala muerte en Cisco en 1919, veía algo que los demás no percibían.

Mientras las ejecuciones hipotecarias se sucedían, Hilton entendió que la debilidad del sector no era estructural, sino el resultado de una construcción excesiva y un endeudamiento desmedido durante el auge de los años veinte.

Su diagnóstico fue certero: una vez que la deuda se redujera mediante reorganizaciones, «cualquier número de hoteles de primera clase construidos en los años 20 estarían en condiciones de ganar buen dinero».

El principio de comprar en crisis trasciende generaciones y sectores. Durante el colapso inmobiliario de Texas a principios de la década de 1990, el inversor Richard Rainwater y su socio John Goff formaron Crescent Real Estate y compraron propiedades de primera calidad a 20 centavos por dólar.

Llevaron la compañía a bolsa y la vendieron a Morgan Stanley en 2007 por seis mil 500 millones de dólares, justo antes de la siguiente crisis.

En 2008, Warren Buffett invirtió cinco mil millones de dólares en acciones preferentes de Goldman Sachs cuando el banco estaba en el ojo del huracán, una operación que generó a Berkshire Hathaway un beneficio de tres mil millones.

En el sector inmobiliario de oficinas, la firma neoyorquina Ashley Capital compró en 2025 un edificio en Oak Brook por 10 millones de dólares, un 71 por ciento menos de lo que había costado 12 años antes, apostando por la recuperación del mercado.

La historia también ofrece advertencias. La compra de la mina de níquel Cosmos por parte de Xstrata en 2007, en el pico del mercado, se saldó con una pérdida de casi tres mil millones de dólares cuando los precios del níquel se desplomaron.

La mina fue vendida por Glencore en 2015 por solo 19 millones. Como señala un análisis reciente, las adquisiciones procíclicas -comprar en el pico- han destruido más riqueza que las crisis mismas.

La lección para los inversores modernos es clara: las grandes fortunas no se construyen siguiendo a la multitud, sino anticipándose a ella. Hilton lo resumió con una frase que ha quedado para la historia: «Los hombres exitosos siguen moviéndose.

Tales situaciones están bien documentadas, por ejemplo por Fortune (1953). «Connie Hilton’s hotel empire». Análisis histórico de la estrategia de Hilton durante la Gran Depresión, o – Benzinga (2025). «How The Smart Money Gets Rich When Markets Crash». Ejemplos de Buffett, Rainwater y Beal, entre muchos más documentos.

ft/rfc

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