Reto para el Gobierno panameño: crear empleo estable

Ciudad de Panamá, 3 ago (Prensa Latina) La generación de empleo de calidad continúa siendo hoy uno de los principales desafíos del Gobierno de Panamá, en medio del debate sobre la efectividad de las políticas públicas para reducir la alta proporción de contratos temporales e informales.

Aunque el Ejecutivo sostiene que la economía mantiene un ritmo de crecimiento cercano al cuatro por ciento y ha reiterado su meta de reducir la desocupación a un dígito, especialistas, dirigentes sindicales y empresarios advierten que el principal problema no radica únicamente en la cantidad de puestos creados, sino en su estabilidad y capacidad para ofrecer ingresos suficientes.

Las estadísticas más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), adscrito a la Contraloría General de la República, reflejan que entre enero y mayo se registraron 141 mil 595 contratos laborales.

Sin embargo, el 77 por ciento corresponde a contratos definidos o por obra determinada, mientras solo 32 mil 627, equivalentes al 23 por ciento, fueron de carácter indefinido.

La comparación con igual período de 2024 muestra una tendencia similar. De los 115 mil 307 contratos registrados entonces, el 75 por ciento fueron temporales y apenas el 25 por ciento permanentes, lo que evidencia que el mercado laboral continúa privilegiando modalidades de contratación de corta duración.

Estos indicadores cobran especial relevancia cuando la tasa oficial de desempleo permanece en 10,4 por ciento, según la última medición divulgada por el INEC, cifra que aún supera los niveles previos a la pandemia de la Covid-19 y mantiene a Panamá entre los países con mayores desafíos laborales de Centroamérica.

El economista Luis Alberto Morán considera que el desempleo sigue siendo una de las principales preocupaciones de la población y señaló que buena parte de las nuevas ocupaciones corresponden a empleos precarios o informales, asociados a la necesidad de generar ingresos más que a una recuperación sostenida del mercado laboral.

Por su parte, el presidente José Raúl Mulino aseguró recientemente que la tasa de desempleo disminuyó aproximadamente un punto porcentual, afirmación sustentada en datos preliminares del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), cuyos resultados oficiales aún esperan ser publicados por el INEC.

La titular de esa cartera, Jackeline Muñoz, informó que durante el primer semestre se concretaron 174 mil 383 nuevas contrataciones, un incremento de 22 por ciento respecto al mismo período anterior. De ese total, alrededor de 41 mil corresponderían a contratos indefinidos, cifra superior al promedio registrado entre 2022 y 2026 para los primeros cinco meses de cada año.

No obstante, expertos llaman a interpretar con cautela esas estadísticas hasta que sean validadas por los organismos oficiales y recuerdan que el número de contratos no equivale necesariamente a igual cantidad de trabajadores incorporados, debido a la frecuente renovación de contratos temporales.

El decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón, subrayó que incluso si el país alcanza la meta gubernamental de crear 80 mil empleos este año, ello podría resultar insuficiente para reducir de forma significativa la tasa de desempleo, debido al creciente número de jóvenes y profesionales que ingresan anualmente al mercado laboral.

La informalidad constituye otro de los principales retos estructurales de la economía panameña.

En el istmo, diversos estudios económicos estiman que más del 45 por ciento de los ocupados desarrolla actividades en el sector informal, especialmente en comercio, transporte, agricultura y servicios personales, situación agravada tras la pandemia.

Precisamente el sector agropecuario sigue siendo uno de los mayores generadores de empleo fuera de la capital, pese a representar alrededor del dos por ciento del Producto Interno Bruto.

El presidente de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Panamá, Samuel Vernaza, explicó que durante el primer semestre algunas contrataciones respondieron a circunstancias coyunturales, entre ellas la sequía provocada por el fenómeno de El Niño, el aumento del sacrificio de ganado bovino y las labores adicionales derivadas del combate al gusano barrenador del ganado.

Desde el movimiento sindical persisten las dudas sobre el impacto real de las cifras oficiales. La dirigente Nelva Reyes afirmó que la crisis del empleo «no se siente resuelta en la sociedad» y recordó que en provincias como Bocas del Toro continúan registrándose despidos, especialmente en la actividad bananera.

Asimismo, insistió en que la discusión debe centrarse en la calidad del empleo y no únicamente en el número de contrataciones, al señalar que el concepto de «trabajo decente», promovido por la Organización Internacional del Trabajo, exige estabilidad, remuneración adecuada, jornada regulada y acceso a prestaciones sociales.

ft/ga

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