El analista contrastó en un artículo esa situación con los años de 1970, cuando diversos actores intentaron crear partidos opositores, «bajo la bandera de organizaciones con tradiciones políticas ya establecidas en otras partes del mundo».
Duval citó entre esos protagonistas autóctonos, surgidos bajo la dictadura de Jean-Claude Duvalier, a Grégoire Eugène, quien fundó el Partido Social Cristiano Haitiano, y al pastor Sylvio Claude, creador del Partido Demócrata Cristiano Haitiano.
El también director de la revista Ticket Magazine y de la radioemisora Magik 9 recordó que Haití presenció, “con la caída en 1986 de la dictadura, el regreso de antiguos opositores que permanecían silenciados desde 1957”.
Según el estudioso, el profesor Daniel Fignolé rescató al Movimiento Obrero y Campesino, que rápidamente se transformó en el Movimiento para la Organización del País, por mencionar solo algunos de aquellos entes progresistas.
Por su parte, “Louis Déjoie II revivió al Partido Nacional Agrícola e Industrial, mientras también cobraba relevancia una organización más joven, la Agrupación de Demócratas Nacionales Progresistas, del profesor Leslie Manigat”.
Numerosos partidos –apreció Duval- surgieron entonces, como el Movimiento para el Establecimiento de la Democracia, de Marc Bazin, el Partido Nacional del Trabajo, de Thomas Desulmé, y la Movilización para el Desarrollo Nacional, del sociólogo Hubert Deronceray.
De acuerdo con Duval, el primer intento de reunir a un gran número de actores surgió con la coalición conocida como Grupo 57, transformada luego en el Frente Nacional de Acción Concertada,
con Gérard Gourgue como candidato presidencial.
Otra agrupación de partidos, el Frente Nacional para el Cambio y la Democracia, ganó las primeras elecciones, con Jean-Bertrand Aristide como candidato, agregó el comentarista.
“Desde entonces –rememoró- todas las elecciones presidenciales fueron ganadas por coaliciones, ya fueran formales o informales. Y los nombres comenzaron a cambiar, incorporando al criollo, lo cual en sí mismo fue un avance positivo”. Después, conforme con Duval, los términos «democracia», «desarrollo» y las fórmulas y nombres similares a los utilizados en la política moderna desaparecieron de forma gradual del vocabulario político haitiano.
El comentarista expresó que cuando observó ante las próximas elecciones, “las nuevas plataformas políticas, tras una avalancha de nombres de partidos políticos extravagantes, solo pudimos sonreír y suspirar, al constatar que la tendencia continúa”.
En su opinión, “estos neologismos, en su mayoría tomados del lenguaje cotidiano, revelan que evolucionamos fuera de familias ideológicas conocidas, rompiendo con hitos políticos establecidos, lejos del ideal democrático y de las costas del desarrollo…”
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