En una pista abierta al pulso salino del Caribe y al rumor constante de la ciudad, la joven boricua dibujó sobre el concreto una coreografía de equilibrio y riesgo que confirmó el ascenso vertiginoso de una generación sin miedo.
Butler firmó 90.62 puntos, sostenida por 77.89 en su segunda carrera y un 72.87 en su segunda muestra de trucos, combinación que selló su dominio con una madurez impropia de su edad.
La mexicana Geraldine Sánchez se quedó con la plata también con 90.62 unidades, aunque distante en la narrativa competitiva que impuso la campeona, mientras el bronce fue para la venezolana María Arias con 80.08.
El street, esencia urbana del skateboarding, transforma barandas, escaleras y bordes en un lienzo donde cada giro cuenta una historia de caída y resurrección, y en Santo Domingo encontró en Butler a una narradora precoz y fulgurante.
Apenas adolescente, pero ya con la gravedad domesticada bajo sus ruedas, la puertorriqueña convirtió el Malecón Deportivo en escenario de consagración y anuncio de una figura destinada a reescribir el mapa regional de este deporte.
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