Fuentes del Palacio de Planalto confirmaron que el Ejecutivo estudia la respuesta más adecuada a la decisión adoptada por Washington, considerada en Brasil como una escalada política dentro de una relación bilateral ya afectada por recientes disputas comerciales y diplomáticas.
Según reportes de CNN Brasil y G1, el principio de reciprocidad guía las discusiones del Gobierno, que analiza si responderá con restricciones equivalentes en materia de visados o mediante otra medida de similar peso diplomático.
El pasado 24 de julio, la Cancillería brasileña negó el ingreso al país a dos funcionarios vinculados al Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio, quienes, de acuerdo con el Palacio de Planalto, planeaban cuestionar la integridad del sistema electoral brasileño, “en un intento inaceptable de interferir en el proceso político nacional”.
Washington mencionó ese hecho como una de las justificaciones para adoptar la medida sobre Viotti, pero, de acuerdo con CNN Brasil, el Gobierno de Lula contabiliza por su parte al menos 16 cancelaciones de visas contra autoridades brasileñas de los poderes Ejecutivo y Judicial.
Otro argumento del Gobierno norteamericano fue la demora de Brasil en otorgar el beneplácito diplomático a Daniel Pérez, anunciado en julio para el cargo de embajador de Estados Unidos en Brasilia, una decisión sobre la cual, según recordó el Palacio de Planalto, no existe un plazo fijo para dar respuesta.
Indicó la televisora que, ante la escalada de la administración Trump, el Ejecutivo brasileño también cerró la puerta a la posibilidad de conceder el beneplácito diplomático.
El incremento de las tensiones diplomáticas entre ambos países comenzó en julio de 2025, cuando Washington revocó los visados del ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y de otros integrantes de la corte.
Aunque posteriormente se produjo una breve distensión, los vínculos volvieron a deteriorarse con la imposición de nuevos aranceles estadounidenses a productos brasileños y las denuncias del Gobierno de Brasil sobre una presunta injerencia de Washington en el escenario político interno, en vísperas de las elecciones presidenciales de 2026.
Fuentes del Ejecutivo consideran que el contexto actual dificulta cualquier negociación con Estados Unidos antes de octubre, tanto sobre el diferendo comercial como sobre los recientes incidentes diplomáticos.
Respecto a la situación de Viotti, Washington aclaró que la diplomática puede permanecer en territorio estadounidense, aunque no podrá reingresar a ese país si sale mientras no cuente con un nuevo visado, y el Gobierno brasileño decidió mantenerla en Estados Unidos, apuntó CNN Brasil.
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