El informe, elaborado por la empresa especializada Tomun, atribuye ese desempeño al éxito comercial de producciones nacionales como Ainda Estou Aqui, Minha Irmã e Eu y O Auto da Compadecida 2, que impulsaron la recuperación del mercado cinematográfico tras la crisis provocada por la pandemia de Covid-19.
Según el estudio, citado por Folha de S. Paulo, la participación de las películas brasileñas en el mercado de exhibición pasó del tres por ciento en 2023 al 10,5 por ciento en 2024, un crecimiento significativo para una industria que aún busca recuperar los niveles de público previos a la emergencia sanitaria.
Sin embargo, la investigación advierte que ese avance continúa concentrado en un reducido grupo de producciones de gran éxito comercial.
Cinco largometrajes nacionales reunieron el 73,8 por ciento de todos los espectadores del cine brasileño durante 2024, mientras los otros 251 títulos estrenados compartieron apenas el 26,2 por ciento restante de las entradas vendidas.
Las comedias encabezaron las preferencias del público, al concentrar el 44,9 por ciento de la audiencia de las producciones nacionales. Les siguieron las películas biográficas, con el 28,9 por ciento, y los dramas, con el 13,3 por ciento.
Aunque el documental figura entre los principales géneros producidos en Brasil, el estudio señala que no se encuentra entre las opciones más demandadas por los espectadores.
El informe añade que la cinematografía brasileña todavía enfrenta dificultades para competir en segmentos de mayor atractivo comercial internacional, como la acción, la animación, la ciencia ficción y el terror.
En el caso de la animación, las producciones extranjeras dominaron el 99,3 por ciento de las entradas vendidas en 2024, impulsadas por éxitos como Inside Out 2 y Moana 2.
Los resultados reflejan que el sector audiovisual brasileño mantiene una trayectoria de recuperación, aunque continúa dependiendo de unos pocos éxitos de taquilla para sostener el crecimiento del cine nacional y ampliar su presencia en las salas.
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