En consecuencia a los efectos generados, la entidad científica alertó que siguen amenazas de forma activa las cuales deben ser consideradas por los municipios aledaños al coloso como lahares, removilización y dispersión de ceniza.
Las barrancas Seca y Ceniza son las que presentan la mayor acumulación de material eruptivo, lo cual podría obstaculizar pasos vehiculares y peatonales de las comunidades cercanas, describió.
Advirtió que el residuo fino sobre techos, patios, áreas agrícolas y espacios abiertos puede ser removido por el viento y permanecer suspendido en el aire durante horas o incluso días.
La actividad en niveles normales –detalló el Insivumeh- se caracteriza por explosiones débiles y moderadas en un rango de cuatro a seis por hora, además de columnas de ceniza que alcanzan los cuatro mil 800 metros sobre el nivel del mar.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) recomendó a las autoridades nacionales, departamentales y municipales mantener monitoreo permanente.
También verificar y socializar los planes de respuesta, zonas seguras y rutas de evacuación.
Llamó a fortalecer la difusión de información preventiva con la población y sectores turísticos.
La Conred atendió entre lunes y martes un total de mil 696 personas, 440 familias, evacuadas hacia cinco albergues habilitados.
Debido a la disminución, iniciaron su retorno voluntario a sus viviendas, según explicó en coferencia de prensa este mediodía la jefa de la entidad, Claudinne Ogaldees.
El volcán de Fuego, a solo 45 kilómetros de Ciudad Guatemala, a pesar del tiempo sigue como el más activo de Guatemala y Centroamérica. Una erupción anterior igual de intensa (crítica) se dio el 4 de mayo de 2023.
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