Según la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), en esa fecha se realizará de manera simultánea el Cuarto Ciclo de la Oferta Permanente de Partición de Producción, dirigido a áreas del presal, y el Sexto Ciclo de la Oferta Permanente de Concesión, correspondiente a otros sectores.
De manera conjunta, los procesos pondrán en licitación una cifra récord para este tipo de certámenes en Brasil, con el objetivo de atraer inversiones privadas, ampliar las actividades de exploración y garantizar la reposición de reservas de hidrocarburos.
El modelo de partición ofrecerá 13 bloques ubicados en el presal, considerado la principal frontera petrolera brasileña por su elevada productividad y rentabilidad.
A la vez, el régimen de concesión incluirá 22 sectores distribuidos en distintas cuencas sedimentarias, tanto marítimas como terrestres, para ampliar las oportunidades a empresas interesadas en explorar nuevas reservas.
La ANP explicó que las compañías inscritas en la Oferta Permanente podrán presentar declaraciones de interés hasta finales de agosto, requisito indispensable para participar en las licitaciones de octubre.
Posteriormente, el organismo divulgará la lista definitiva de áreas que efectivamente serán ofertadas.
A criterio de autoridades, el elevado número de bloques disponibles refleja el creciente interés de la industria por el potencial petrolero brasileño y la estrategia gubernamental de mantener un calendario permanente de licitaciones para estimular nuevas inversiones.
El régimen de partición de producción se aplica principalmente a las áreas del presal, donde el Estado recibe una parte del petróleo extraído, mientras el modelo de concesión otorga a las empresas el derecho de explorar y producir a cambio del pago de bonos, regalías y otras obligaciones contractuales.
Reportes de prensa recordaron que Brasil se consolidó en los últimos años como uno de los mayores productores mundiales de crudo gracias al desarrollo del presal, cuyas reservas impulsaron un fuerte aumento de la producción nacional y de las exportaciones.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva defiende la continuidad de las licitaciones como instrumento para asegurar la seguridad energética del país, incrementar la recaudación pública y atraer inversiones de largo plazo al sector.
Las subastas también ocurren en un contexto de renovado interés por nuevas fronteras exploratorias, incluida la Margen Ecuatorial brasileña, mientras el Ejecutivo busca equilibrar la expansión de la producción petrolera con los compromisos ambientales y climáticos asumidos por el gigante sudamericano.
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