El viceministro yemení de Información, Mohammed Qizan, afirmó en la red social X que los ataques alcanzaron zonas civiles de esa urbe, sin ofrecer detalles sobre posibles víctimas o daños materiales.
La televisión estatal Saba, que transmite desde Marib, confirmó igualmente nuevos bombardeos contra la ciudad, considerada uno de los principales bastiones de las fuerzas gubernamentales.
La escalada ocurre un día después de que el Ministerio de Salud informara de la muerte de dos civiles y heridas a otros 14 como consecuencia de ataques con misiles y drones atribuidos a los hutíes.
El movimiento aseguró, por su parte, que sus operaciones estaban dirigidas contra concentraciones y equipos militares en el campamento de Sahn al-Jin, ubicado en la provincia de Marib.
Según datos de las autoridades yemeníes, Marib acoge a más de dos millones de desplazados internos, de un total cercano a cinco millones en todo el país.
El Ejército yemení anunció además que frustró la víspera un ataque hutí contra la ciudad y aseguró que sus fuerzas no registraron bajas ni pérdidas materiales.
Desde comienzos de julio aumentaron los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y el movimiento de los hutíes en varios frentes, con decenas de muertos y heridos entre ambos bandos.
Yemen mantiene desde abril de 2022 un período de relativa reducción de las hostilidades, aunque sin alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto iniciado hace más de una década.
Los hutíes controlan Saná y amplias zonas del norte y oeste del país desde 2014, mientras las fuerzas gubernamentales cuentan con respaldo de Arabia Saudita y otros aliados regionales.
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