Fada Hossein Maleki, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, señaló que las conversaciones se desarrollan de manera bilateral entre Teherán y Mascate y están centradas en el uso y gestión de esa estratégica vía marítima.
El legislador sostuvo que Estados Unidos intenta incorporarse al proceso como una tercera parte, aunque las autoridades iraníes insisten en que las negociaciones corresponden exclusivamente a Irán y Omán por tratarse de los dos Estados ribereños del estrecho. Esa posición coincide con declaraciones recientes de la Cancillería iraní.
Maleki afirmó que las conversaciones se encuentran próximas a un entendimiento y aseguró que Teherán pretende preservar su participación en el control y gestión del tránsito marítimo una vez aplicados los nuevos mecanismos.
El Ministerio iraní de Asuntos Exteriores informó esta semana que ambos países trabajan en una declaración conjunta basada en los principales puntos acordados durante las negociaciones.
El viceministro iraní de Exteriores para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, confirmó igualmente que el entendimiento se aproxima a su fase definitiva y precisó que establecerá nuevas modalidades para el movimiento de buques comerciales.
Las autoridades iraníes aclararon, sin embargo, que un eventual acuerdo con Omán no supondrá automáticamente una reapertura completa del estrecho en las mismas condiciones existentes antes de la reciente escalada regional.
El portavoz de la Cancillería, Esmaeil Baghaei, explicó que las consultas buscan establecer corredores seguros para la navegación comercial y proteger al mismo tiempo los intereses de seguridad y los derechos soberanos de los dos países ribereños.
Teherán y Mascate mantienen desde hace cerca de dos meses conversaciones políticas, técnicas y jurídicas sobre el tránsito marítimo por Ormuz, cuya seguridad adquirió mayor relevancia tras los recientes enfrentamientos militares en la región.
El estrecho constituye una de las rutas más importantes para el transporte internacional de hidrocarburos y conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico, por lo que cualquier alteración prolongada de su tráfico repercute en los mercados energéticos y el comercio mundial.
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