El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohammad Bagher Zolghadr, afirmó que esa estratégica vía marítima permanecerá cerrada mientras Estados Unidos no modifique lo que Teherán considera una política hostil hacia la República Islámica.
“El estrecho de Ormuz no se abrirá hasta que Estados Unidos corrija su comportamiento”, sostuvo el funcionario iraní en un comunicado
Entre las condiciones planteadas por Teherán figuran la liberación incondicional de los activos iraníes congelados, el levantamiento de las sanciones económicas y el fin de lo que Irán califica como bloqueo naval estadounidense.
Zolghadr reclamó además la retirada de las fuerzas navales y aéreas de Estados Unidos desplegadas cerca de Irán y el pago de compensaciones por los daños ocasionados durante los recientes enfrentamientos militares.
El alto funcionario exigió igualmente el cese de las acciones militares estadounidenses contra aliados de Teherán en Líbano, Palestina, Yemen e Iraq, así como el fin de las amenazas contra la República Islámica.
Las autoridades iraníes reiteraron durante las últimas semanas que cualquier normalización plena de la navegación por Ormuz dependerá del respeto a los derechos de Irán y del cumplimiento de los compromisos asumidos por Washington.
Irán y Estados Unidos alcanzaron previamente un memorando de entendimiento que contempló medidas para facilitar el tránsito marítimo por el estrecho, incluido un período de 60 días sin determinados cobros a las embarcaciones, según la versión iraní.
Teherán acusó posteriormente a Washington de incumplir sus compromisos, en particular los relacionados con los activos iraníes congelados, y endureció las restricciones sobre la navegación.
El estrecho de Ormuz constituye una de las principales rutas del transporte mundial de hidrocarburos, por lo que cualquier interrupción prolongada del tráfico genera preocupación por sus efectos sobre los mercados energéticos y el comercio internacional.
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