De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Internacionales, la “reorientación confirma la voluntad de Colombia de revitalizar sus relaciones con Marruecos”, país al que calificó como “un aliado desde hace casi cincuenta años”.
Apuntó que la nueva dinámica bilateral “se apoyará en una cooperación ambiciosa y concreta, portadora de un potencial considerable en materia de intercambios comerciales, promoción de inversiones, turismo, seguridad alimentaria, desarrollo portuario y logístico, así como en el fortalecimiento de la conectividad atlántica”.
La decisión está en línea con el anuncio realizado el pasado viernes por el vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, y del canciller, Omar Bula, de reconocer “la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental”.
La determinación fue rechazada posteriormente por el Frente Polisario que la calificó como “una desafortunada puesta en escena de un pacto transaccional de profundo sesgo ideológico”.
Aclaró que el Sáhara Occidental es un territorio no autónomo pendiente de descolonización y que su estatuto definitivo solo puede determinarse mediante el ejercicio libre y genuino del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia.
Igualmente recordó que la Corte Internacional de Justicia estableció en 1975 que no existen vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental.
“El reconocimiento de la pretendida soberanía marroquí constituye, por tanto, una decisión contraria a los principios del derecho internacional, al contribuir a legitimar una situación derivada de una ocupación militar a un territorio pendiente de descolonización”, remarcó.
Colombia y la República Árabe Saharaui Democrática establecieron relaciones diplomáticas el 27 de febrero de 1985, durante el Gobierno del presidente Belisario Betancur (1982-1986).
Tras su suspensión unilateral en 2001 por el presidente Andrés Pastrana (1998-2002), el presidente Gustavo Petro (2022-2026) restituyó su vigencia el 11 de agosto de 2022.
mem/ifs





