Para las anulaciones se utilizaron argumentos como supuestas violaciones de las condiciones de los visados, la comisión de delitos, la incitación a la violencia contra estadounidenses, estafas, abusos del sistema de inmigración o que, de acuerdo con el rasero de Washington, esos extranjeros pusieran en peligro la seguridad nacional.
Entre las principales causas de las actividades delictivas están conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, el robo, la agresión sexual y el fraude entre otros.
Una nota de prensa del Departamento de Estado publicado este lunes especificó igualmente que se revocó más de un centenar de visas en una embajada de Estados Unidos en el norte de África a padres que practicaban el «turismo de parto».
También cancelaron las visas a varios ciudadanos extranjeros que celebraron el asesinato en septiembre del pasado año del activista conservador pro-Trump Charlie Kirk.
Además, el secretario de Estado Marco Rubio advirtió que numerosas personas foráneas están sujetas a deportación por motivos de política exterior.
El texto apuntó que, bajo el liderazgo de Trump y Rubio, el Departamento de Estado continuará identificando e investigando a ciudadanos extranjeros que, a juicio de Washington, “amenacen la seguridad del pueblo estadounidense”, dejando claro que “una visa estadounidense es un privilegio, no un derecho”.
Desde su retorno a la Casa Blanca, en enero de 2025, Trump prometió mano dura con la inmigración ilegal y dijo que haría las mayores deportaciones en la historia de Estados Unidos.
Sin embargo, las políticas de la administración republicana en materia migratoria se han vuelto más estrictas en sentido general.
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