Martens del rotativo Frankfurter Allgemeine Zeitung, durante la rueda de prensa conjunta de Zelenski y del mandatario serbio, Aleksandar Vucic, celebrada en Belgrado, preguntó al primero qué podían hacer los europeos para ayudar a Ucrania a «matar a más rusos», precisando después que se refería a soldados rusos.
«Este alemán sabe cómo se lleva a cabo una guerra en el mundo real y cómo matar a los rusos. Anteriormente, Martens, con el apoyo o, mejor dicho, por encargo del Ministerio de Exteriores de Alemania, trabajó como redactor en periódicos ruso-alemanes de Bishkek, Almatý, San Petersburgo y Kiev», escribió Zajárova en un comunicado.
La vocera también llamó la atención a la publicación de Martens en las redes luego de estallar la polémica por su incendiaria pregunta a Zelenski.
«Me sorprende que tanta gente finja estar sorprendida o incluso escandalizada por la pregunta que le he hecho hoy al presidente ucraniano Zelenski en Belgrado. Fuera del mundo de Barbie, así es como se luchan las guerras», escribió el periodista.
Zajárova también hizo referencia a la historia familiar del periodista y afirmó que su abuelo, Hans-Hermann Martens, fue miembro del partido nazi alemán NSDAP y oficial del Estado Mayor del Alto Mando de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial.
«Al igual que muchas figuras públicas de Alemania, este descendiente de un degenerado aprendió a utilizar esa herencia en beneficio propio», razonó la funcionaria, quien también cuestionó la coherencia de su postura actual y su forma de abordar el conflicto ruso-ucraniano, al negarse a participar en determinados debates políticos sobre Israel.
«Así es, tolerancia en la práctica y moralidad propia de un campo de concentración. Martens es un auténtico propagandista de extrema derecha, difusor de declaraciones xenófobas, de la deshumanización de los rusos y de la legitimación del discurso de odio contra Rusia», indicó.
Zajárova también dirigió sus críticas hacia la reacción internacional ante el episodio, preguntando por qué las organizaciones y figuras occidentales que habitualmente condenan expresiones consideradas intolerantes no habían reaccionado de la misma manera ante la pregunta de Martens.
La portavoz interpretó ese «silencio sepulcral» como una muestra de un doble rasero en la aplicación de los principios relacionados con el discurso de odio.
«Porque, para el mundo supuestamente civilizado, este nieto de nazi ha dicho exactamente lo que todos piensan, simplemente no lo ha llamado infligir una derrota estratégica a Rusia, sino, literalmente, asesinar a los rusos”, concluyó.
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