Fuentes del Ministerio Público informaron que la indagación fue abierta el 7 de agosto último, meses después de que el investigado arremetiera contra el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, y del entomces titular de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto.
Entre los elementos que motivan las averiguaciones, están los insultos y presiones de López Aliaga, que llegaron al extremo de amenazar a Burneo con sodomizarlo y acusar a Corvetto de un supuesto fraude por graves problemas logísticos que afectaron mesas de votación en un sector de Lima.
La investigación toma en cuenta que el indagado, titular del partido Renovación Popular, se negó a reconocer los resultados y exigió que se repitan, entre amenazas de intensificar protestas con ese objetivo.
Los ataques fueron la reacción del personaje por no obtener el segundo lugar en la primera vuelta electoral tras la neoliberal Keiko Fujimori y competir con ella en el balotaje, lo que no pudo lograr porque el segundo lo logró el progresista Roberto Sánchez.
Similar conducta asumió López Aliaga tras la victoria electoral del maestro rural Pedro Castillo, en 2021, cuando recibió el apoyo de otros partidos derechistas que, en marchas de protesta, hasta llamaron a pedir un golpe militar para evitar que Castillo asuma la presidencia.
El dirigente político y acaudalado empresario está por otra parte en la mira de sus críticos por su candidatura a primer regidor de la Municipalidad de Lima, aunque, de ganar la elección de noviembre próximo, asumirá la Alcaldía que dejó burlando la constitución que prohíbe la reelección en ese cargo.
Tras dejar la Alcaldía, a la que había prometido no renunciar para postular a la Presidencia en las recientes elecciones, lo cual incumplió para intentar ser elegido presidente o senador y obtuvo lo segundo, se negó a asumir la curul senatorial para buscar la alcaldía.
Sus rivales lo acusan de engañar al electorado continuamente, pese a lo cual una reciente encuesta lo ubicó en el primer lugar pero solo con 14 por ciento de preferencias, por debajo del 20 por ciento que alcanzó en la capital en la primera vuelta de las elecciones generales.
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