Por si fuera poco la sensación térmica será aún superior en algunas zonas meridionales y el Alto Egipto, la región que se extiende desde la ciudad de Menfis hasta la primera catarata de Asuán, ambas en el sur, señala el pronóstico del Servicio Meteorológico egipcio.
Todo ello matizado por una espesa niebla matutina hija del calor del día y el enfriamiento de la noche. Pero siempre hay una luz al final del túnel, o de este infierno en la tierra, depende de cómo se mire, y en este caso es que la misma fuente pronostica que la canícula dará un respiro el domingo próximo cuando el mercurio de los termómetros debe experimentar un descenso que hará la vida más tolerable.
Es decir, que los egipcios deben tener paciencia y solo sobrevivir otras 144 horas para transitar el suplicio en el que viven por obra y gracia del cambio climático: pobre consuelo, para decir lo menos.
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