Según la comunicación esa cifra representa casi la mitad menos de lo que consumían los habitantes de Rusia en el año 2006, y especifica que, en el 2025, el consumo per cápita fue de 23,7 kilogramos de pan de trigo y 11,1 kilogramos de pan de centeno y otros panes.
En comparación, en 2006, el consumo se estimó en 62,2 kilogramos por persona al año. Además, la demanda de harina cayó en 25 por ciento, hasta los 13 kilogramos.
Al mismo tiempo, la población comenzó a consumir más productos horneados. Su consumo aumentó a 4,7 kilogramos en 2025, frente a los 4,2 kilogramos de 2006. La demanda de confitería de harina también aumentó a 14,2 kilogramos.
Cabe destacar que las estadísticas oficiales no incluyen los alimentos consumidos fuera del hogar. Esto incluye las comidas ingeridas en comedores de lugares de trabajo, escuelas, jardines de infancia, restaurantes y cafeterías.
Según la nota, esto se debe a dos factores fundamentales, uno de ellos es que los endocrinólogos han calificado el pan blanco de trigo como un producto inútil para el organismo, y lo segundo es que, el costo de los productos de panadería en el país aumentó en más del 11 por ciento a finales de 2025.
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