La organización criminal estaba liderada por un chileno que había vivido en Estados Unidos, Canadá y México y la integraban 10 personas, entre ellas cinco de este país, tres colombianos y dos mexicanos.
Dentro de los que formaban parte del grupo delincuencial había un carabinero en servicio activo que se encargaba de la seguridad y labores logísticas, como el arriendo de inmuebles.
Los colombianos trabajaban en el laboratorio y procesamiento de los estupefacientes y los mexicanos en el ingreso y salida de Chile de estas sustancias.
Una investigación liderada por la Fiscalía y la Policía De Investigaciones permitió desmantelar la red y arrestar a los 10 miembros, ocho de los cuales están en prisión preventiva. A los dos restantes se les aplicaron otras penas por tener menor participación en los hechos investigados.
Mientras, la brigada antinarcóticos de Valparaíso logró decomisar 400 kilogramos de clorhidrato de cocaína, cuyo costo en el mercado ilícito ronda los 84 millones de dólares.
La banda tenía conexiones en tres continentes y estaba preparando el envío de un cargamento desde el puerto chileno de San Antonio hacia Oceanía.
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