En acto efectuado en el capitalino Palacio Nacional de la Cultura, sede del Ejecutivo, el presidente Bernardo Arévalo subrayó los desafíos para ese sector de la población, al tiempo en que recordó la necesidad de generar mejores condiciones.
A propósito del Día Internacional de la Juventud, el mandatario afirmó que su administración trabaja duro, convencida de que la educación transforma.
Más de 500 nuevos institutos de educación media abrimos solo este año, con 25 mil adolescentes inscritos en ellos, de ambos sexos que no tenían antes donde estudiar, acotó el jefe de Estado.
Tomamos la decisión de abrir oportunidades al talento y la vocación de servir para que no se frenen por falta de dinero, remarcó el político de 67 años.
El Fondo de Becas del país entregó 900 universitarias y pronto llegará a mil, añadió el abanderado del partido Movimiento Semilla.
Más de medio millón de familias cambiarían para el fin de año los pisos de tierra por unos dignos de concreto, sanos, gracias al esfuerzo por ir trabajando en esta infraestructura básica, aseveró el sociólogo de profesión.
Todas estas son decisiones y logros porque tenemos que cumplirles a ustedes, comentó Arévalo ante los presentes.
Son semillas que sembramos sabiendo que ustedes son esos árboles jóvenes que en el futuro serán troncos firmes, con nuevas ramas y frutos, reflexionó.
Para poder junto con ustedes sembrar ese futuro que anhelamos, nos propusimos cuidar con enorme delicadeza el presente, uno convulso, incierto, en el cual cualquier paso en falso puede poner en riesgo algo que costó generaciones construir, consideró.
El presidente recordó que durante la mitad de su vida el país estuvo en guerra, Centroamérica entera ardía en violencia, casi todo el continente vivía bajo dictaduras sangrientas.
Esta democracia imperfecta, la política que tantas veces nos frustra, nos decepciona, nos hace dudar, es sin embargo infinitamente mejor que el silencio impuesto a la fuerza, que la represión, que el miedo como forma de gobierno, opinó.
Lo que vivimos actualmente no es la norma de la historia chapina, es una excepción histórica ganada con mucho esfuerzo, sufrimiento, sacrificio por generaciones que ya no están para contarlo, comentó el mandatario.
Nuestro trabajo, el de mi generación, es sostener la luz el tiempo suficiente para que ese nuevo mundo termine de nacer en las manos de ustedes, puntualizó.
Los jóvenes van a ser los únicos dueños de la Guatemala que decidan construir y los portadores del compromiso con el bienestar y la paz, enfatizó la autoridad.
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