La joven especialista, nacida de madre nigeriana, surcó la piscina como una línea de neón en la noche parisina, rebajando en 23 centésimas la plusmarca que la australiana Kaylee McKeown había establecido en 2023 y convirtiendo el paso por la semifinal en una frontera histórica más que en un trámite competitivo.
Instalada desde esta temporada en la Universidad de Virginia, donde comparte agua con la estadounidense Katie Grimes, Curtis impuso un ritmo vertiginoso que desordenó todas las jerarquías, dejó a la campeona mundial de 100 espalda, la neerlandesa Marrit Steenbergen, relegada al tercer puesto con 27.31, y permitió a la rusa Alina Gaifutdinova emerger en 26.91 como la tercera mujer más rápida de la historia en la distancia.
En esa conversación de alto voltaje, la española Irene Ciércoles, sensación precoz de 16 años y vigente subcampeona de Europa júnior en los 50 espalda, no encontró espacio para la réplica, firmó 28.00 segundos, 19 centésimas por encima de su registro matinal y concluyó séptima su semifinal.
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