En declaraciones a Emisoras Unidas, el ecologista Maco Cerezo consideró que las municipalidades solas no van a poder resolver estos problemas y la única forma está en alianzas con el Gobierno central y, en algunos casos, el sector privado.
Nos encontramos de nuevo con que hay opiniones jurídicas sobre la base de textos que no nos permiten enfrentar problemas concretos, acotó el experto, quien creara la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación.
Lo que corresponde es apoyar y fortalecer las capacidades técnicas de las municipalidades, enfatizó. Hay una falta de alineación estratégica de los actores del Estado, señaló.
Ahora vemos al Congreso cancelando el Impuesto Único sobre Inmuebles y eso también va a venir a debilitar a los jefes ediles, amplió Cerezo.
En un afán de populismo estamos debilitándolos, el país está atrapado en problemas estructurales que tenemos que resolver juntos, aseveró.
El ingeniero civil ambiental y sanitario, César Barrientos, llamó, por su parte, a pensar en la parte técnica para resolver el problema de la disposición final de los residuos sólidos.
Tiene que haber una ley, que está tratándose de impulsar, en esta rama, porque no se ha querido aprobar nunca, expresó. Hay una irresponsabilidad muy grande de parte de las municipalidades, afirmó el consultor en Ciencias Ambientales.
Tras preocupación y amparo de tres municipalidades por el cierre técnico del vertedero, ubicado en el kilómetro 22 de la ruta al Pacífico, la CC ordenó al presidente del país, Bernardo Arévalo, mantenerlo abierto.
Del mismo modo, al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales y al ente encargado del recinto (la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán).
Al vertedero arriban a diario 300 camiones con más de dos mil 200 toneladas de desechos provenientes de 32 de esas demarcaciones.
El basurero, de acuerdo con especialistas, ya cumplió su vida útil y la cercanía a la cuenca del lago y la constante filtración de líquidos altamente tóxicos generan un impacto ecológico crítico en la zona.
El manejo de los desechos sólidos en Guatemala -aseveraron- no es solo un problema decorativo o de ornato; es una crisis de salud pública, ambiental y de gestión municipal que se arrastra por décadas.
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