Eso demuestra que la salud financiera de los hogares argentinos atraviesa un escenario de creciente tensión, señaló la agencia Paco Urondo en un análisis sobre esta delicada crisis financiera familiar.
En mayo, de los 20 millones 940 mil deudores del sistema financiero ampliado, 5,83 millones tenían algún crédito irregular, casi el doble de los registrados en noviembre de 2024, indica un informe del Banco Central.
La mezcla de reducidos ingresos con el alza de la canasta básica familiar y el constante aumento mensual de los servicios explican la magnitud del endeudamiento y el deterioro de los ingresos de las familias argentinas, y plantean dudas, a la vez, sobre una eventual recuperación espontánea de la capacidad de pago.
El deterioro, además, presenta fuertes diferencias según el tipo de entidad, el monto de los préstamos y la edad de los deudores, señala Paco Urondo.
La morosidad en cajas financieras y billeteras virtuales llegó al 29,6 por ciento, más del doble que en los bancos, donde alcanzó el 12,8.
El fenómeno también golpea con mayor intensidad a los sectores más vulnerables: los préstamos inferiores a un millón de pesos registraron una irregularidad del 34,7 por ciento, mientras que entre los créditos superiores a 10 millones fue del 20,9.
Entre los jóvenes de 18 a 25 años, en tanto, la morosidad trepó al 43,1 por ciento, en un contexto marcado por el desempleo y la precarización laboral lo cual genera más estrés social e individual.
El problema tampoco se limita a los hogares. La morosidad empresarial lleva más de un año en aumento y se aceleró durante los primeros cinco meses de 2026, y lo peor son las altísimas tasas de interés que hacen prácticamente impagables los adeudos, recuerda Paco Urondo.
Las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas: la irregularidad por saldo adeudado fue 2,6 veces superior a la registrada entre las grandes compañías, mientras que, medida por cantidad de empresas, la mora de las Pymes cuadruplicó la de las firmas de mayor tamaño.
Y ante esa crisis, los bancos y entidades financieras adoptaron una estrategia más conservadora, restringiendo el otorgamiento de nuevos préstamos y endureciendo los criterios de evaluación crediticia.
Hasta el FMI advirtió sobre los riesgos asociados a la elevada morosidad con las financieras y billeteras virtuales, y reclamó al gobierno una mayor supervisión del sector.
En un intento por resolver el problema con las empresas, el ministro de economía, Luis Caputo, anunció en las últimas horas una flexibilización parcial de las normas de crédito para permitir que los bancos otorguen préstamos en dólares a las empresas, eliminando la restricción que limitaba estos fondos solo a firmas exportadoras.
La idea es dar mayor profundidad al mercado de capitales y dinamizar el financiamiento corporativo.
No obstante, se corre el riesgo de un descalce de monedas, ya que si una empresa que solo factura en pesos toma un crédito en dólares, puede sufrir problemas severos para pagar la deuda si el tipo de cambio sube, lo que incrementa el riesgo de incobrabilidad para los bancos, advierten economistas.
Además, existe el riesgo latente sobre los depósitos de los ahorristas si la demanda de retiros (corrida) supera la liquidez disponible de las entidades.
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