«Las declaraciones difundidas el 13 de agosto por Takaichi, y el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, sobre la visita de Putin, a la isla de Iturup, que es, con pleno derecho, como todas las Kuriles, parte integral de nuestro país, provocan una indignación extrema y son absolutamente inaceptables», dijo Zajárova en un comentario publicado por la cartera rusa.
La diplomática recordó que las Kuriles del Sur pasaron a formar parte de la entonces Unión Soviética como resultado de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), lo cual quedó consagrado por los acuerdos de las potencias aliadas y la Carta de la ONU.
«La soberanía y jurisdicción de Rusia sobre ellas no están sujetas a duda», aseveró Zajárova.
La portavoz subrayó que, casi 81 años después de que Japón firmara el Acta de Rendición, Tokio vuelve a estar obsesionado con narrativas revisionistas que pretenden blanquear su agresión en Asia y plantear pretensiones absurdas contra Rusia.
«Esta política miope va en contra de los esfuerzos de la mayoría de los países de la región para garantizar la paz, la seguridad y la cooperación, y con ello genera graves riesgos para el pueblo japonés», puntualizó.
Takaichi, afirmó, citada por el canal TBS, que la visita de Putin a «los territorios del Norte» es «totalmente inadmisible» y «vulnera los sentimientos del pueblo japonés». El canciller del país asiático, Toshimitsu Motegi, declaró a su vez que las cuatro islas que forman parte del archipiélago de las Kuriles del Sur son «territorio inherente» de Japón.
El presidente Putin se desplazó este jueves a Iturup, en lo que fue su primera visita a las islas Kuriles. Su antecesor en el cargo, Dmitri Medvédev, visitó las islas disputadas en noviembre de 2010.
Durante décadas, Tokio ha condicionado la firma del tratado de paz con Rusia, asunto pendiente desde 1945, a la recuperación de las islas Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai, que son los «territorios del norte» para los japoneses.
Japón se escuda en el Tratado Bilateral de Comercio y Fronteras que firmó con Rusia el 7 de febrero de 1855.
Moscú, a su vez, subraya que esos territorios fueron traspasados a la Unión Soviética por acuerdos internacionales al término de la Segunda Guerra Mundial y que Rusia asumió la soberanía de dichos territorios como sucesora legal de la URSS.
El 21 de marzo de 2022, Rusia anunció que se niega a continuar las negociaciones del tratado de paz con Japón y el diálogo sobre actividades económicas conjuntas en las Kuriles del Sur por lo que calificó como «posición hostil» de la otra parte con respecto al conflicto de Ucrania.
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