Abarca 50 áreas protegidas, incluidas 11 en Belice, 27 en este país y 12 en México, subrayó mediante un mensaje en sus perfiles en redes sociales el Consejo creado aquí en 1989 para conversar la diversidad biológica y el patrimonio natural.
Recordó que el 15 de agosto del año pasado, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, su homólogo chapín, Bernardo Arévalo, y el primer ministro de Belice, John Antonio Briceño, firmaron la Declaración de Calakmul.
Ese documento rector reconocía y respaldaba la creación del CBGSM, al promover un modelo integral para la conservación del patrimonio natural, ecológico y biocultural.
La rúbrica, para distintos analistas, marcó un hito en la cooperación trinacional y dejó un marco de gestión ambiental e inversión comunitaria coordinado.
Desde entonces, avanzaron los principales compromisos acordados: la creación del Consejo Trinacional de Autoridades de Áreas Protegidas y una estrategia antidelictiva.
México impulsó la segunda fase de ampliación del programa agroforestal Sembrando Vida en regiones fronterizas.
Los planes fortalecieron las redes de vigilancia biológica para especies prioritarias, “bandera”, principalmente el jaguar, la guacamaya roja y el tapir.
Se estableció oficialmente el Día de la Gran Selva Maya (este) y se creó el reconocimiento Mérito a la Conservación.
El CBGSM comprende un continuo boscoso protegido de 5,7 millones de hectáreas, considerado el segundo macizo forestal tropical más extenso de las Américas (solo detrás de la Amazonía).
Tiene como propósito a asegurar los flujos genéticos de más de siete mil especies de flora y fauna, y salvaguardar a una cifra superiora a las 200 amenazadas o en riesgo.
Integra sobre dos millones de habitantes de alrededor de 32 pueblos originarios (mayas y comunidades locales).
Aparte, apoya el manejo forestal sostenible y la protección de importantes sitios arqueológicos (como Tikal, Calakmul, El Mirador, Caracol y Yaxhá).
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