En una publicación en la red social X, Salam calificó de extremadamente peligrosa la situación en Nabatieh, Ansar, Deir al-Zahrani y poblaciones vecinas, sometidas desde la madrugada a bombardeos aéreos y de artillería israelíes.
El jefe de Gobierno denunció que las operaciones provocaron temor entre los habitantes y recordó que siete personas, incluidas mujeres y niños, murieron en un ataque contra una vivienda en la localidad de Ansar.
“Los siete mártires del ataque israelí en Ansar no constituyen infraestructura militar, y las mujeres y niños fallecidos allí no son objetivos militares”, afirmó.
Salam subrayó que la gestión de cualquier infraestructura de carácter militar que pudiera existir en territorio libanés corresponde exclusivamente al Estado, mediante el Ejército y las instituciones oficiales.
Aseguró que la eventual existencia de esas instalaciones no concede a Israel el derecho de violar el territorio nacional ni poner en peligro la vida de civiles.
El primer ministro llamó a detener la escalada y sostuvo que la seguridad de la población libanesa y su derecho a permanecer en sus tierras no pueden ser objeto de negociación.
La Agencia Nacional de Noticias informó que la aviación israelí atacó una vivienda en las afueras de Ansar, en el distrito de Nabatieh, con saldo de siete muertos y tres heridos, además de la destrucción del inmueble.
Según el medio, se trata del ataque de mayor profundidad geográfica registrado desde el alto el fuego alcanzado hace dos meses.
Los nuevos bombardeos ocurren pese al acuerdo marco suscrito el 26 de junio, que contempla una retirada gradual de las fuerzas israelíes del territorio libanés y la continuación de las negociaciones entre ambas partes.
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