Los datos, recopilados por un sondeo del periódico de origen británico Financial Times, revelaron que, a menos de tres meses de las elecciones de mitad de mandato -previstas en noviembre- más del 53 por ciento de los votantes registrados en Estados Unidos considera que sus finanzas se deterioraron desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025.
Casi el 57 por ciento de los electores independientes y cerca de una cuarta parte de quienes se identifican como republicanos también consideraban que empeoraron con el actual presidente.
La pesquisa nacional señaló que en este momento los votantes eran más propensos a confiar en los demócratas que en los republicanos para gestionar la inflación y el costo de vida.
Al punto que otorgaron a los demócratas una ventaja en la gestión del empleo y la economía, cuestiones que tradicionalmente eran vistas como fortalezas republicanas y que incluso fueron temas de campaña que impulsaron la victoria de Trump en noviembre de 2024.
Sin embargo, los resultados del estudio subrayan la difícil batalla que tendrán ante sí Trump y el Partido Republicano de cara a los venideros comicios intermedios, cuando no es secreto que el descontento público de los estadounidenses con la guerra en Irán crece.
Recientes estadísticas mostraron que, con una tasa del 3,4 por ciento, la inflación en el país es más elevada que cuando el demócrata Joe Biden traspasó el poder a Trump hace más de un año.
La inflación interanual el mes pasado se situó en 3.4 por ciento impulsada en gran parte por la guerra de Estados Unidos con Irán, que catapultó el precio de la gasolina en pocas semanas desde unos 2.98 dólares hasta más de 4.17 por galón, incluyendo momentos en que se situó en los 4.52 dólares.
Al propio tiempo los análisis económicos apuntan a que los salarios reales cayeron un 0.1 por ciento en de junio a julio y un 0.2 por ciento en comparación con similar etapa de 2025.
Mientras, el sentimiento del consumidor alcanzó mínimos históricos, de acuerdo con números difundidos la víspera. Para la mayoría de los ciudadanos la disyuntiva es una: con altos hay que recortar gastos.
Respecto al nivel de aprobación presidencial, el 55 por ciento de los votantes registrados desaprueba la gestión de Trump, una cifra que llega a ser del 64 por ciento cuando se abordan dos temas que aquí consideran clave: su manejo de la inflación y el costo de vida.
Y si bien siempre se asegura que la base de votantes de Trump es un monolito, que es sólida, los tanteos apuntan a que entre sus propios electores republicanos el apoyo cayó ocho puntos porcentuales respecto al mes anterior.
Aunque Trump no aparecerá en la boleta en noviembre, las elecciones de mitad de mandato o intermedias suelen asimilarse como un referéndum para el presidente en ejercicio, que generalmente sufre pérdidas.
Este año los republicanos tratarán de mantener el control de las dos Cámaras del Congreso (de Representantes y el Senado), pero los observadores políticos y encuestas sugieren que los demócratas van camino de recuperar una de ellas.
Los votantes empadronados dieron a los demócratas una ventaja de cinco puntos sobre los republicanos (44 por ciento frente a un 39 por ciento) al preguntarles a quiénes respaldarían en las urnas en noviembre. Tal parece que, al menos, la Cámara de Representantes volverá a la órbita demócrata.
No obstante, la Casa Blanca afirma que la administración de turno sigue cumpliendo con la agenda del presidente sobre asequibilidad mediante la reducción de los precios de los medicamentos, recortes de impuestos, una disminución histórica de los delitos violentos a nivel nacional y una frontera blindada.
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