Según el alto cargo, los restos de los vehículos aéreos no tripulados derribados este domingo causaron incendios en varios depósitos, incluido un centro logístico de Wildberries, y dejó heridas a tres personas.
«Anoche, la región de Moscú sufrió un masivo ataque con drones, uno de los mayores de los tiempos recientes. Las defensas aéreas y los sistemas de guerra electrónica derribaron y suprimieron 187 aparatos. Lamentablemente, tres personas necesitaron atención médica en el municipio de Podolsk», publicó Vorobiov en la red social Telegram.
En el mismo distrito, el impacto de un dron provocó el incendio en un depósito del Amazon ruso, Wildberries, situado en el parque industrial Kolédino. El personal se había puesto a resguardo, así que nadie resultó herido.
Otro incendio, prosiguó el gobernador, estalló en un almacén de medicamentos en el municipio de Domodédovo. Según la información preliminar, no hubo víctimas.
Además, el ataque causó daños a una comisaría policial en la ciudad de Kashira y a instalaciones industriales en la ciudad de Voskresensk.
Por su parte, el gobernador de la provincia rusa de Rostov, Yuri Sliusar, comunicó que al menos tres personas murieron y una más resultó herida por un ataque masivo que el ejército ucraniano lanzó con drones y misiles en la noche del sábado al domingo contra ese territorio del suroeste del país.
«Este domingo tres personas fallecieron y otra fue hospitalizada con heridas como resultado de un ataque aéreo contra la provincia de Rostov», publicó Sliusar en la red social Telegram.
Según el gobernador, las defensas aéreas derribaron durante ese ataque masivo más de 150 drones y misiles en tres ciudades y nueve municipios de la provincia.
Las autoridades siguen evaluando los daños sobre el terreno, pero Sliusar ya mencionó destrozos en la terminal ferroviaria de la ciudad de Kámensk y un incendio en una granja avícola de la aldea de Stáraya Stanitsa.
El 24 de febrero de 2022, Rusia lanzó una operación militar especial en Ucrania, según el presidente, Vladimir Putin, para proteger a la población de Donbás de «un genocidio por parte del régimen de Kiev» y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia el este.
Los ataques con drones lanzados desde Ucrania contra objetivos militares y civiles en la retaguardia rusa, particularmente, terminales y refinerías petroleras, así como centros logísticos, se han convertido desde entonces en una práctica habitual.
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