El platense, de 25 años, convirtió la segunda ronda en el escenario de la victoria más resonante de su carrera al remontar al serbio Novak Djokovic por 2-6, 6-4 y 6-4, tras dos horas y 44 minutos de combate bajo el calor húmedo de Mason, Ohio.
“Creo que esta es la mejor victoria de mi carrera”, afirmó Tirante, quien destacó el control de los nervios frente a “una leyenda como Novak” y la convicción de seguir insistiendo pese a las ocasiones iniciales que dejó escapar sobre el saque rival.
Djokovic, de 39 años y de regreso a la competición tras caer ante el italiano Jannik Sinner en las semifinales de Wimbledon, admitió que una afección de salud que arrastra desde hace dos años volvió a complicarlo bajo la humedad y las altas temperaturas.
El argentino aprovechó el declive físico del balcánico desde un tramo decisivo del encuentro para ganar cuatro de los últimos cinco juegos y elevar a 4-1 un asombroso balance contra rivales instalados entre los 10 primeros del ranking mundial.
La hazaña prolonga la mejor gira norteamericana sobre pista dura de Tirante, habitualmente identificado con la arcilla, después de encadenar tres triunfos en Montreal, donde también sorprendió al estadounidense Taylor Fritz y alcanzó el mejor puesto ATP de su trayectoria.
Con una propuesta de ataque constante, de golpes tempranos y acelerados, el sudamericano ha encontrado en el cemento una versión más incisiva, aunque todavía deba convivir con errores no forzados que suele compensar con una producción superior de winners.
Landaluce llegará con dos victorias que cortaron una secuencia de cinco derrotas consecutivas en primeras rondas ATP, incluida la conseguida frente al italiano Matteo Arnaldi, cabeza de serie número 31.
El español representa un rival joven y peligroso, pero Tirante saldrá a la cancha con el impulso de quien ya hizo tambalear a un gigante y descubrió que, en Cincinnati, su raqueta también sabe abrir puertas antes reservadas a otros.
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