La manifestación fue convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, a la que adhirieron organizaciones sociales y políticas.
También se sumaron miles de endeudados que se autoconvocaron por las redes sociales a la movilización que terminó frente al Ministerio de Economía donde la CGT entregó una demanda dirigida al ministro Luis Caputo y al ejecutivo en general.
El documento sostiene que el equilibrio macroeconómico que defiende a todo coste el presidente Javier Milei debe incluir una solución al endeudamiento y la morosidad de familias y Pymes, y reactivar la producción, el consumo, y poner en marcha la economía real, la que siente la gente.
Entre los manifestantes hubo muchos jubilados que compartieron sobre las difíciles condiciones en que se ven obligados a vivir con angustia y algunos ya con desesperación porque pueden perder sus viviendas.
Hoy, más de 21 millones de argentinos tienen deudas activas con instituciones bancarias y prestamistas, porque la crisis económica los obliga a contraerlas para poder adquirir alimentos y pagar los servicios públicos.
El 54 por ciento se endeuda para cubrir gastos básicos, y seis millones no pueden saldar esa morosidad porque no tienen empleos o ingresos hondamente bajos.
Los jóvenes forman una sustancial porción de quienes han contraídos esas deudas, indican estudios como los del Centro de Economía Política Argentina.
Debido a la carestía de la vida y la baja del poder adquisitivo de las familias e individuos el consumo bajó en julio 8.4 por ciento, mientras el de carne es el más bajo en 30 años.
La demanda de la CGT plantea que ante ese cuadro “exigimos cumplir con la función de regulación del Banco Central respecto a los niveles de tasa de interés aplicable a préstamos bancarios, las aplicaciones financieras, billeteras virtuales y todo medio susceptible de endeudamiento con personas físicas”.
También insta a “analizar la situación de endeudamiento de las Pymes que compromete su capital de trabajo y amenaza la continuidad de su actividad poniendo en juego las fuentes de trabajo”.
Igualmente, exhorta a “poner en marcha un programa de refinanciación de deudas que atienda el alarmante nivel de morosidad, incluyendo niveles de tasa acordes a la evolución de los ingresos”.
Mientras eso sucedía en Plaza de Mayo frente al Ministerio de Economía, colindante con la Casa Rosada, el mandatario Milei habló en el Consejo de las Américas donde defendió su modelo económico y exigió más competencia ante un círculo rojo empresarial que mostró incomodidad, la recepción fue fría y los aplausos fueron flojos.
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