De acuerdo con el pliego publicado hoy en la Gaceta Oficial la privatización de esta empresa estatal hace una concesión por 50 años y mil millones de dólares de inversión, con una aclaración que ha devenido con el nombre de “cláusula antichina”. Aunque el pliego no menciona expresamente al gigante asiático ni establece prohibición a compañías chinas en específico, precisa que empresas que estén bajo control directo o indirecto de gobiernos extranjeros no podrán competir por la concesión de las vías ferroviarias, lo cual abre la posibilidad de rechazarlas.
El nombre surgió porque uno de los principales efectos de la medida es limitar la participación de empresas estatales chinas en la concesión de la red ferroviaria, señala el diario especializado Ámbito Financiero.
La condición funciona como un filtro previo de la licitación. Quedarán excluidas las compañías cuyo control esté en manos de un gobierno extranjero, ya sea de manera directa o mediante otras sociedades. La definición también incluye organismos públicos, empresas estatales y sociedades vinculadas con esos gobiernos.
El mismo criterio alcanza a empresas estatales argentinas, tanto nacionales como provinciales, de acuerdo con las condiciones establecidas en la documentación licitatoria. O sea, todo para extranjeros no chinos.
La estatización, modernización y desarrollo del actual Belgrano Cargas y Logística S.A. fueron impulsados en mayo de 2013 por el gobierno de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tras rescindir la concesión anterior.
Posteriormente, la gestión de Mauricio Macri (2016-2020) realizó fuertes inversiones de renovación de vías durante su mandato, y posteriormente el gobierno de Javier Milei avanzó en su proceso de privatización a partir de 2024 mediante un sistema de acceso abierto. De acuerdo con el diario La Nación, el Grupo México, uno de los mayores operadores ferroviarios del continente, en sociedad con la compañía estadounidense Wabtec, reiteró su interés en adquirir el Belgrano Cargas.
También lo quiere el consorcio agroexportador que opera en Argentina, que integran ACA, Aceitera General Deheza, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus Company.
Igualmente, mostró interés la corporación minera anglo-australiana Río Tinto, con sede en Londres y cuyas acciones se las reparten grandes fondos globales de inversión, instituciones financieras y administradores de fondos de pensiones.
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