Las ventas de cigarrillos tradicionales caen un cinco por ciento anual en Occidente, pero los productos de «tabaco calentado» y los «nicotínicos» (bolsitas orales) han experimentado un crecimiento de doble dígito.
Philip Morris International anunció que más del 40 por ciento de sus ingresos ya provienen de productos sin combustión.
«El fumador no quiere dejar la nicotina, pero quiere dejar el humo y el olor», explica el analista de Jefferies, David Hayes.
Sin embargo, la regulación avanza más rápido que la industria. En agosto de 2026, la FDA (Estados Unidos) endureció los límites de nicotina.
Mientras, la Unión Europea debate prohibir los sabores en todos los dispositivos, lo que provoca un conflicto diplomático con los países productores de tabaco como Brasil y Zimbabue, que ven peligrar sus exportaciones.
El sector busca nuevas rutas en África, donde el consumo aún aumenta, viendo el futuro de la planta no en el pulmón, sino en la medicina (vacunas vegetales) como un nuevo nicho de mercado.
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