El pasado 8 de agosto, durante una rueda de prensa conjunta de los presidentes de Ucrania, Vladimir Zelenski, y de Serbia, Aleksandar Vucic, en Belgrado, el periodista del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, preguntó qué podían hacer los países europeos para «ayudar a matar a más rusos».
«Motivo de la búsqueda: buscado por un artículo del Código Penal», señala la ficha de Martens en la base de datos del Ministerio del Interior ruso, sin especificar el delito concreto por el que se le busca.
El presidente de la Unión de Periodistas de Rusia, Vladímir Solovióv, exigió antes el despido del reportero alemán y afirmó que su pregunta vulneró no solo las normas de ética periodística, sino también los principios humanos.
Por su parte, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, afirmó que los llamamientos al exterminio por motivos de nacionalidad son inadmisibles y constituyen un crimen.
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