La jueza Jeannette Vargas del Tribunal Federal de Distrito de Manhattan cuestionó la justificación del Departamento de Estado para tal política, por lo que revocó cualquier denegación de visa basada únicamente en ella, lo que supone otro revés para la agresiva agenda de inmigración de la actual administración.
Según el veredicto, la administración de Trump impuso una orden que era “contraria a la ley” y que excedía la autoridad legal del secretario de Estado, Marco Rubio. La magistrada subrayó en su fallo el viernes que esa política contravenía una ley de 1965 que prohíbe la discriminación por nacionalidad en la concesión de esos permisos de entrada al país. En enero, el Departamento de Estado suspendió la emisión de visas de inmigrante para casi el 40 por ciento de las naciones del mundo en una disposición que impediría el ingreso aquí de personas que, de acuerdo con el Gobierno, “recibirían asistencia social y beneficios públicos”.
Pero la jueza Vargas determinó que, en la práctica, los funcionarios estadounidenses tenían una orden: rechazar las visas de los solicitantes, incluso de aquellos que podían asumir su manutención, basándose únicamente en el país de origen.
La lista de los vetados incluyó a Afganistán, Colombia, Rusia, Etiopía, Somalia, Siria, Uruguay, Guatemala, Haití, Irán, Iraq, Jamaica, Líbano, Nicaragua y Cuba, entre otros.
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