Según una nota de la entidad, se desaconseja la utilización sin supervisión profesional de los llamados popularmente «medicamentos para adelgazar», debido a la posibilidad de aumentar la frecuencia y gravedad de efectos adversos.
Entre las consecuencias asociadas al uso inadecuado, los pediatras mencionaron déficit en el crecimiento y desarrollo, deshidratación y alteraciones de los electrolitos, pérdida de masa muscular, pancreatitis aguda y problemas en la vesícula biliar.
Dicha sociedad también llamó la atención sobre el uso de estos medicamentos con fines solo estéticos, especialmente entre adolescentes de peso adecuado.
Esa práctica, advirtió, puede desencadenar trastornos de la conducta alimentaria como anorexia y bulimia, además de ansiedad y depresión vinculadas con la imagen corporal.
La organización destacó que estos medicamentos tienen indicaciones específicas, entre ellas el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2, pero subrayó que incluso ante el diagnóstico de esas enfermedades la prescripción no debe considerarse automática.
Antes de recomendar su utilización, un profesional debe evaluar la respuesta del paciente a intervenciones farmacológicas y no farmacológicas previas y la gravedad de la dolencia.
También debe tener en cuenta la existencia de otras afecciones, los posibles riesgos, las condiciones para garantizar el seguimiento médico y las expectativas del menor y su familia.
Por otra parte, se recomendó utilizar el término «medicamentos para tratar la obesidad», por considerar que esa denominación refleja mejor que se trata de una enfermedad crónica y que el objetivo debe ser mejorar la salud y la calidad de vida, no únicamente reducir el peso.
De acuerdo con especialistas, los efectos adversos más frecuentes son gastrointestinales y suelen aparecer durante el aumento progresivo de las dosis.
La evidencia científica disponible, precisaron, demuestra eficacia y seguridad de tales medicamentos en adolescentes cuando son utilizados bajo los criterios estudiados y acompañados de cambios en el estilo de vida.
Asimismo, los expertos contraindicaron productos sin procedencia comprobada o sin registro sanitario, incluidas preparaciones clandestinas, manipuladas o importadas sin autorización de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria.
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