La entrada en funcionamiento de la central hidroeléctrica Julius Nyerere, reforzó la capacidad energética de la nación africana que consume la mitad de esa cifra, se estima que unos dos mil 375 megavatios.
Varias naciones han mostrado su interés en acceder a esa energía entre ellos Kenya, Zambia, la República Democrática del Congo y Burundi.
Analistas destacan que, para Tanzania, el desafío va más allá de la simple exportación de electricidad, pues se pretende aprovechar esas nuevas capacidades para apoyar la industrialización y garantizar el suministro a hogares y empresas.
La puesta en servicio de la nueva central constituye una etapa importante de la estrategia nacional para reducir la escasez de electricidad y posicionarse como un destacado proveedor energético regional, señalaron los expertos.
Añadieron que, a medio plazo, aumentar los intercambios de electricidad podría reforzar la interconexión y la estabilidad de las redes regionales.
dfm/nda













