La Casa Blanca incluyó a la nación asiática entre varias economías que, según Washington, son utilizadas por exportadores chinos para eludir los gravámenes norteamericanos.
El señalamiento aparece en un informe publicado el 13 de agosto, en el cual se emplearon herramientas de inteligencia artificial para detectar operaciones ilícitas y determinar el origen de mercancías destinadas al mercado estadounidense.
Singapur es uno de los principales centros mundiales de transbordo de contenedores y sostiene que esta actividad constituye una práctica comercial legítima, sujeta a normas internacionales y controles aduaneros.
Al respecto, el primer ministro, Lawrence Wong, afirmó que el Gobierno mantendrá su territorio al margen de prácticas comerciales ilegales, aunque reconoció dificultades para verificar cada eslabón de las cadenas de suministro.
Wong también cuestionó el empleo de aranceles para enfrentar problemas comerciales y señaló que las diferencias deben abordarse mediante cooperación internacional y normas comunes.
Las acusaciones estadounidenses ocurren en medio de una política arancelaria de Washington que afecta a numerosos socios comerciales y genera nuevas tensiones en las cadenas internacionales de suministro.
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