Este mercado está en pleno apogeo, impulsado por el deseo post-pandemia de reconectar con la naturaleza y vivir experiencias transformadoras.
Con una valoración que alcanza los 1,16 billones de dólares (un billón equivale a un millón de millones), ya no es un nicho, sino un segmento protagonista del turismo mundial, lo recalca ONU Turismo.
La demanda se está diversificando, con cuatro perfiles principales de viajeros: exploradores culturales, intensivos de aventura, entusiastas de la naturaleza y muestreadores de experiencias.
Se busca equipamiento de alta tecnología, desde carpas con GPS hasta bastones de carbono ultraligeros, pero también productos sostenibles y alineados con las regulaciones «Leave No Trace».
El alquiler y la economía circular están ganando terreno. El equipamiento debe ser versátil y ligero, para un consumidor que combina viajes urbanos con expediciones de varios días, una tendencia que se conoce como «bleisure» (negocios + placer).
Las alianzas estratégicas entre el sector deportivo y turístico, como la anunciada en la feria internacional de turismo de España (FITUR 2026), consolidan la tendencia.
El equipo para el turismo de aventura está viviendo una «nueva era definida por el crecimiento intencional, la sostenibilidad y la personalización extrema».
Según la Adventure Travel Trade Association (ATTA), el mercado global alcanza los 1,16 billones de dólares, consolidándose como uno de los segmentos más dinámicos del sector.
Los viajeros buscan «experiencias transformadoras» y, para ello, demandan equipos inteligentes que integren IA y tecnología IoT, los cuales representarán el 18 por ciento del mercado.
La tendencia hacia la ligereza es clave, como los bastones de carbono que pesan 180 gramos, mientras que la conciencia ambiental impulsa la adopción de materiales reciclables, que se espera superen el 25 por ciento de la cuota de mercado.
«El turismo de aventura gana impulso gracias a nuevos perfiles de viajeros, una oferta más diversa y el creciente interés por experiencias con valor cultural», señala un informe del sector. Las grandes marcas se suben a esta ola, ampliando sus modelos de economía circular y captando a un consumidor cada vez más informado y responsable.
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