Por Mario Hubert Garrido
En el Centro de Convenciones Atlapa, sede hasta el próximo domingo de esta fiesta literaria, los niños y adolescentes ocupan un espacio privilegiado entre textos, ilustraciones, cuentos y actividades concebidas para convertir la lectura en una experiencia compartida.
Bajo el lema “La ruta de miles de historias”, la feria tiene como Invitado de Honor al Canal de Panamá, a propósito del décimo aniversario de la ampliación de la vía interoceánica, pero el recorrido literario va mucho más allá de la ruta fluvial.
Las tradiciones, las raíces, las culturas ancestrales y la propia historia del país aparecen también como caminos para que los jóvenes lectores descubran de dónde vienen y comiencen a imaginar hacia dónde quieren ir.
Entre esas voces jóvenes sobresale la de la panameña Sol Santamaría, quien, con apenas 13 años, presenta su primera obra, Aguacatina y sus capiaventuras, un relato dirigido a los niños y nacido, según explicó a Prensa Latina, de una experiencia personal y de su deseo de transmitir valores como la valentía.
La protagonista es una capibara (especie de roedor) que abandona la selva para emprender una aventura por la ciudad. En su recorrido visita lugares como el Biomuseo, el Casco Antiguo y el estadio Rommel Fernández, mientras descubre que ser valiente no significa vivir sin miedo, sino aprender a avanzar a pesar de él.
El libro propone además una manera diferente de acercar a los pequeños a la lectura. Sus ilustraciones pueden ser coloreadas por los propios niños, quienes así dejan de ser simples lectores para convertirse también en participantes de la historia.
Sol, cuya principal inspiración para escribir ha sido su madre, la también escritora Mireya Espinosa, autora en esta feria de Venta en Tacones, asegura que su propósito no es solamente vender ejemplares.
Aspira, sobre todo, a que su historia propicie momentos de unión familiar, porque leer y colorear juntos, incluso antes de dormir, puede convertirse en una oportunidad para que padres e hijos compartan tiempo y experiencias.
En otro de los rincones de la FIL, la literatura infantil adquiere un tono diferente de la mano del escritor italiano-venezolano, radicado en Panamá, Giovanni Bressanutti, quien presenta su primera novela, Lágrimas de tierra, la lucha por los niños olvidados.
La obra sigue a Diego, un niño de clase media cuya vida transcurre entre la escuela, los amigos y los videojuegos. Un día, al decidir saltarse las clases, conoce a Luis, otro menor de su edad que vive una realidad completamente distinta.
Para Luis, la escuela constituye un lujo difícil de alcanzar, pues debe dedicar sus días a ayudar a su familia a sobrevivir. El encuentro entre ambos permite a Diego descubrir de cerca la pobreza, la exclusión social y los prejuicios que existen incluso dentro de su propio entorno.
Bressanutti explicó a Prensa Latina que la historia aborda una problemática global: la existencia de niños olvidados por sus familias y por la sociedad, y la necesidad de protegerlos y garantizarles oportunidades.
Su mensaje busca apartar a los menores de los patrones marcados por la violencia y la delincuencia y mostrarles que es posible construir otro camino.
“Un mundo mejor es posible”, sostiene el autor, al tiempo que llama a gobiernos, familias y comunidades a asumir su responsabilidad en la protección de la infancia.
Pequeñas acciones pueden producir grandes cambios, considera Bressanutti, quien también aboga por legislaciones que garanticen la protección integral de los niños en situación de vulnerabilidad.
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